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Enfermedad periodontal: la guía completa, desde la consulta

4 sept
6 min de lectura

Qué es, por qué aparece, cómo se clasifica en fases y qué tratamientos existen hoy. Todo lo que explico a mis pacientes en Málaga, reunido en un solo artículo.

La enfermedad periodontal es la primera causa de pérdida de dientes en adultos, por delante de la caries. Y, sin embargo, es de las patologías bucales más silenciosas: en sus primeras fases no duele.

Llevo años viendo en consulta en Málaga el mismo patrón: el paciente llega porque un diente "se mueve" o porque ha notado que las encías han bajado, y al hacer el sondaje descubrimos que el proceso llevaba años en marcha. Esta guía reúne, de forma ordenada, todo lo que necesitas entender sobre la enfermedad periodontal: qué es, por qué aparece, cómo se clasifica y qué opciones de tratamiento existen en la actualidad.

¿Qué es la enfermedad periodontal?

Es una infección crónica de origen bacteriano que afecta al periodonto: el conjunto de tejidos que rodean y sostienen el diente (encía, ligamento periodontal, cemento radicular y hueso alveolar). Se desarrolla en dos etapas claramente diferenciadas:

  • Gingivitis: inflamación limitada a la encía, sin pérdida de hueso. Es completamente reversible con higiene adecuada y limpieza profesional.

  • Periodontitis: la infección avanza más allá de la encía y destruye progresivamente el hueso y el ligamento que sostienen el diente. El hueso perdido no se regenera de forma espontánea; el objetivo del tratamiento es detener la progresión y, en algunos casos, regenerar parte del tejido perdido.

La causa inicial siempre es la misma: la placa bacteriana que se acumula sobre el diente y, si no se retira a diario, se mineraliza en forma de sarro (cálculo dental), que ya no se elimina con el cepillado.

Causas y factores de riesgo

La placa bacteriana es la causa necesaria, pero no la única. Estos factores determinan quién desarrolla periodontitis y con qué velocidad progresa:

Higiene deficiente

El factor más determinante y, a la vez, el más modificable. Sin control diario de placa, la inflamación es prácticamente inevitable.

Tabaco

Multiplica el riesgo de periodontitis, enmascara el sangrado (por lo que se detecta más tarde) y reduce la respuesta al tratamiento.

Genética

Hay pacientes con higiene correcta que igualmente desarrollan formas agresivas de periodontitis por predisposición hereditaria.

Diabetes

Relación bidireccional: la diabetes mal controlada empeora la periodontitis, y la periodontitis dificulta el control glucémico.

Cambios hormonales

Pubertad, embarazo y menopausia aumentan la sensibilidad de la encía a la placa bacteriana.

Estrés

Afecta a la respuesta inmunitaria y se asocia a peor higiene y bruxismo, ambos agravantes.

Bruxismo

No causa periodontitis por sí solo, pero la fuerza excesiva sobre un diente ya debilitado acelera su pérdida de soporte.

Ciertos fármacos

Algunos inmunosupresores, anticonvulsivantes y antihipertensivos pueden inducir crecimiento gingival, que dificulta la higiene.

Síntomas de alerta

Es una enfermedad que avanza en silencio; estos son los signos que sí suelen notarse, ordenados de más temprano a más tardío:

  • Sangrado al cepillarte o usar hilo dental.

  • Encías enrojecidas, inflamadas o que han cambiado de textura.

  • Mal aliento persistente que no mejora con higiene.

  • Sensación de "dientes más largos" por recesión de la encía.

  • Sensibilidad al frío o al calor en la zona de la raíz expuesta.

  • Movilidad dental o cambios en cómo encajan los dientes al morder.

  • Aparición de espacios nuevos entre dientes que antes no existían.

  • Supuración (salida de pus) al presionar la encía, en fases avanzadas.

El sangrado de encías nunca es "normal", aunque sea leve y ocasional. Es el primer signo, y el más fácil de tratar.

Las 4 fases de la periodontitis

Siguiendo la clasificación internacional vigente, la periodontitis se organiza en estadios según la cantidad de hueso perdido y la complejidad del caso:

I

Estadio I · Inicial

Pérdida ósea leve (menos del 15%). Suele ser asintomática o con sangrado leve. El tratamiento no quirúrgico revierte la situación con facilidad.

II

Estadio II · Moderada

Pérdida ósea de hasta un tercio de la raíz. Puede empezar a notarse sensibilidad y ligera movilidad. Buen pronóstico con tratamiento adecuado.

III

Estadio III · Avanzada

Pérdida ósea significativa, posible movilidad dental y pérdida de algún diente por causa periodontal. Requiere tratamiento más complejo, a veces quirúrgico.

IV

Estadio IV · Severa

Pérdida ósea extensa, con riesgo de pérdida de múltiples dientes y alteración de la función masticatoria. Suele requerir un abordaje multidisciplinar.

Cómo se diagnostica

El diagnóstico periodontal no se hace "a ojo": requiere medición clínica precisa. En la primera visita realizo:

  • Sondaje periodontal: se mide, diente por diente, la profundidad del surco entre encía y diente con una sonda milimetrada. Es la prueba de referencia.

  • Periodontograma: un mapa completo de la boca con las medidas de sondaje, el sangrado y la movilidad de cada diente, que sirve como línea base para comparar en el tiempo.

  • Radiografías: permiten ver el nivel real de hueso y detectar pérdida que no siempre es visible clínicamente.

  • Historia clínica general: tabaco, diabetes, embarazo o antecedentes familiares, porque cambian tanto el riesgo como el plan de tratamiento.

Tratamientos disponibles

El tratamiento se adapta al estadio de la enfermedad. En la mayoría de los casos, iniciales y moderados, se resuelve sin cirugía:

Fase no quirúrgica

  • Raspado y alisado radicular (RAR): eliminación de placa y sarro por debajo de la encía, con anestesia local.

  • Ajuste de la higiene diaria y técnica de cepillado e hilo/cepillos interdentales.

  • Control de factores de riesgo: tabaco, diabetes, bruxismo.

  • Reevaluación a las 4-6 semanas para medir la respuesta.

Fase quirúrgica (si es necesaria)

  • Cirugía de acceso o colgajo: para limpiar en profundidad zonas que el RAR no alcanza.

  • Regeneración tisular guiada: para recuperar parte del hueso perdido en defectos concretos.

  • Injertos de encía: cuando hay recesión importante o falta de encía queratinizada.

  • Cirugía resectiva: en casos puntuales, para reducir bolsas residuales profundas.

La gran mayoría de mis pacientes en Málaga se estabilizan solo con la fase no quirúrgica y un buen mantenimiento posterior. La cirugía se reserva para bolsas residuales o defectos óseos concretos que no responden al tratamiento inicial.

Relación con la salud general

El periodonto no es un compartimento aislado: la inflamación crónica y las bacterias periodontales pueden influir en otras partes del cuerpo. La evidencia más consolidada relaciona la periodontitis con:

  • Diabetes: relación bidireccional bien documentada; tratar la periodontitis mejora el control glucémico.

  • Enfermedad cardiovascular: se ha observado asociación entre periodontitis y mayor riesgo cardiovascular, aunque el mecanismo exacto sigue en estudio.

  • Embarazo: la periodontitis no tratada se ha asociado a parto prematuro y bajo peso al nacer. Si estás embarazada, tengo un artículo específico sobre este tema (lo verás más abajo).

  • Artritis reumatoide: ambas comparten mecanismos inflamatorios y algunos estudios muestran mejoría articular al tratar la periodontitis.

Esto no significa que tratar las encías cure otras enfermedades, pero sí refuerza algo que repito a menudo en consulta: la boca no está separada del resto del cuerpo.

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Mantenimiento periodontal: la fase que marca la diferencia

La periodontitis no se "cura" una vez y ya está; es una enfermedad crónica que se controla. Por eso, tras la fase activa de tratamiento, el mantenimiento periodontal es lo que evita recaídas:

  • Revisiones cada 3-6 meses, según el nivel de riesgo de cada paciente.

  • Nuevo sondaje periodontal en cada visita para detectar zonas que vuelven a inflamarse.

  • Limpieza profesional específica en zonas de riesgo, no solo una limpieza general.

  • Refuerzo de la técnica de higiene, que suele relajarse con el tiempo.

Los pacientes que cumplen el mantenimiento mantienen sus dientes con estabilidad durante décadas. Los que lo abandonan tras la fase activa son, con diferencia, los que más recaen.

Prevención: lo que puedes hacer cada día

Cepillado en dos tiempos

Al menos dos veces al día, dos minutos, con técnica dirigida hacia el borde de la encía, no solo sobre el diente.

Limpieza interdental diaria

Hilo dental o, mejor aún, cepillos interproximales: llegan donde el cepillo normal no alcanza.

Revisión periodontal anual

Aunque no tengas molestias. La periodontitis inicial no duele, y es cuando más fácil es de tratar.

Deja el tabaco

Es, junto a la higiene, el cambio con mayor impacto sobre el pronóstico de tu periodonto.

¿Dentista general o periodoncista?

Tu dentista de confianza puede detectar los primeros signos y tratar casos leves. Conviene pedir valoración con un periodoncista cuando:

  • Ya te han diagnosticado periodontitis, no solo gingivitis.

  • Hay movilidad dental o recesión de encía visible.

  • El tratamiento habitual no ha resuelto el sangrado o la inflamación.

  • Tienes diabetes, eres fumador o hay antecedentes familiares de pérdida de dientes por encías.

  • Estás valorando implantes dentales: la salud periodontal previa condiciona directamente su éxito a largo plazo.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la diferencia entre gingivitis y periodontitis?

La gingivitis es inflamación de la encía sin pérdida de hueso, y es reversible. La periodontitis ya implica pérdida de hueso y tejido de soporte, y no se revierte del todo: se controla.

No existe una "cura" que regenere todo lo perdido, pero sí se controla de forma muy eficaz con tratamiento y mantenimiento periodontal, deteniendo su avance de forma indefinida.

Depende de la fase de la enfermedad y del número de sesiones necesarias. Tras el periodontograma inicial se puede ofrecer un presupuesto ajustado a tu caso concreto.

Se realiza con anestesia local, por lo que durante el procedimiento no debería doler. Es normal notar sensibilidad los días posteriores, controlable con analgésicos habituales.

En defectos concretos, técnicas de regeneración tisular guiada pueden recuperar parte del hueso perdido. No es aplicable a todos los casos; se valora individualmente



 
 
 

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