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Injerto de encía paso a paso: así tratamos un caso real

hace 16 horas
2 min de lectura

Una recesión severa, el miedo a perder el diente, y el resultado seis meses después.

A la consulta llegan muchos pacientes preocupados por lo mismo: ver una raíz expuesta y pensar que el diente está "sentenciado". Este caso es uno de esos, y por eso creemos que merece la pena compartirlo: no como promesa de resultado, sino como ejemplo real de cómo se aborda una recesión gingival cuando el diagnóstico está bien hecho.

El punto de partida

La paciente acudió a nuestra clínica con mucha preocupación por la gravedad de una recesión gingival. Su miedo era claro y comprensible: perder el diente.

En la exploración identificamos dos factores que estaban agravando el problema:

  • La posición del diente, que favorecía mecánicamente el avance de la recesión.

  • Una inflamación crónica de la encía, que influía negativamente en la estabilidad del tejido ya retraído.

Es importante entender esto: una recesión rara vez tiene una sola causa. Tratar solo el síntoma visible -la raíz expuesta- sin abordar lo que la está favoreciendo, es la forma más habitual de que un tratamiento no dure.










El tratamiento: injerto de encía

Explicamos a la paciente el tratamiento indicado para su caso: un injerto de encía orientado a recubrir la raíz expuesta y devolver estabilidad al tejido gingival. El objetivo no era solo estético, sino frenar la progresión de la recesión y proteger el diente a largo plazo.

Antes de operar, tratamos también la inflamación crónica presente en la zona. Intervenir sobre una encía inflamada, sin controlar antes ese proceso, compromete la cicatrización y la estabilidad del injerto.

Tratar solo lo visible, sin resolver lo que provoca la recesión, es la forma más habitual de que un injerto no dure.

El resultado a los 6 meses

Tras el postoperatorio y el periodo de cicatrización, revisamos el caso a los seis meses. El resultado fue muy favorable: la raíz quedó recubierta, la línea de encía se regularizó respecto a los dientes vecinos, y el tejido presentaba un aspecto sano y estable, sin signos de inflamación.

Más allá del resultado visual, lo relevante desde el punto de vista clínico es que se cumplieron los dos objetivos del tratamiento: proteger el diente y estabilizar el tejido que rodea la raíz, reduciendo el riesgo de que la recesión vuelva a avanzar.


"Llegó con mucho miedo a perder el diente. Ese miedo, cuando el diagnóstico identifica bien la causa, casi siempre tiene solución."

Dr. Ramón Ceballos, sobre este caso

Qué nos enseña este caso

  • Una recesión visible no es solo un problema estético: puede comprometer la supervivencia del diente si no se trata.

  • El origen de la recesión -posición dentaria, inflamación, hábitos- debe abordarse junto con la cirugía, no solo la consecuencia.

  • Los resultados de un injerto de encía se valoran con perspectiva: la revisión a medio plazo (en este caso, 6 meses) es la que confirma que el tejido se ha estabilizado.

¿Tienes una recesión y te preocupa tu diente?

Si te ves reflejado en este caso, lo primero es una valoración diagnóstica: solo así podemos saber qué está favoreciendo la recesión en tu caso y qué tratamiento tiene sentido.



 
 
 

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