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Por qué se retraen las encías, y qué se puede hacer de verdad para evitarlo

2 sept
4 min de lectura

La recesión gingival no aparece de un día para otro. Explico, como periodoncista, qué la provoca, cómo detectarla a tiempo y qué medidas frenan su avance antes de que la raíz quede expuesta.


En consulta veo a diario el mismo patrón: un paciente nota que un diente "se ha alargado", o que le molesta el frío en una zona muy concreta, y al explorar encuentro una recesión gingival ya establecida. La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, se puede identificar la causa y frenarla antes de que el daño sea mayor.

Qué es exactamente la retracción de encías

La retracción, o recesión gingival, es el desplazamiento del margen de la encía hacia la raíz del diente, dejando visible una porción de la superficie radicular que normalmente está cubierta. No es solo un asunto estético: la raíz expuesta no tiene esmalte que la proteja, así que aparece sensibilidad al frío, más facilidad para acumular placa en esa zona y, con el tiempo, mayor riesgo de caries radicular.

Una vez que el tejido se pierde, no vuelve a crecer por sí mismo. Por eso el objetivo real de un periodoncista no es "esperar a ver cómo evoluciona", sino identificar la causa cuanto antes para detener su progresión.

Las causas más frecuentes

La recesión casi nunca tiene un único origen. Suele ser la combinación de un factor anatómico de base con un desencadenante externo. Estas son las causas que veo con más frecuencia:

Cepillado agresivo

Cepillo duro, técnica horizontal y presión excesiva desgastan la encía con el tiempo, sobre todo en dientes prominentes.

Enfermedad periodontal

La inflamación crónica por placa y sarro destruye el hueso y el tejido de soporte, y la encía se retrae junto con ellos.

Encía fina por naturaleza

Un biotipo gingival fino aguanta peor cualquier trauma, mecánico o inflamatorio, que uno grueso.

Bruxismo y mordida forzada

Apretar o rechinar los dientes genera fuerzas que el hueso y la encía no siempre soportan bien a largo plazo.

Movimientos ortodóncicos

Desplazar un diente fuera del hueso que lo sostiene puede adelgazar la encía que lo recubre.

Piercings, tabaco y frenillos

El roce de un piercing labial, el tabaco y un frenillo insertado muy cerca de la encía son factores locales conocidos.

Un matiz importante: dos pacientes con la misma causa pueden evolucionar de forma distinta. El grosor y la calidad de la encía de partida determinan cuánto tarda en aparecer la recesión y cuánto avanza.

Cómo darse cuenta a tiempo

La recesión avanza despacio, así que rara vez duele al principio. Las señales que conviene vigilar son:

  • Sensibilidad al frío, al dulce o al aire en un diente concreto.

  • Un diente que se ve "más largo" que los de al lado.

  • Una muesca o escalón que se nota con la uña en el borde de la encía.

  • Sangrado leve al cepillarse justo en esa zona.

Ninguno de estos signos es exclusivo de la recesión, pero cualquiera de ellos es motivo suficiente para una revisión periodontal.

Cómo evitar que avance

La prevención no es una fórmula única: depende de cuál sea la causa dominante en cada caso. Estas son las medidas que recomiendo con más frecuencia, en orden de lo primero que suelo revisar:

  1. Ajustar la técnica de cepillado

    Cepillo de filamentos suaves, presión ligera y movimientos circulares en lugar de barrido horizontal. En muchos pacientes, este único cambio detiene la progresión.

  2. Tratar la inflamación de base

    Si hay periodontitis, una limpieza profunda y un mantenimiento periodontal regular controlan la causa antes de pensar en cualquier otra solución.

  3. Controlar el bruxismo

    Una férula de descarga nocturna reduce la fuerza que reciben los dientes y el tejido que los rodea.

  4. Revisar la ortodoncia en curso

    Si la recesión aparece durante un tratamiento de ortodoncia, conviene valorar el movimiento planificado junto con el ortodoncista.

  5. Revisiones periodontales periódicas

    Medir el margen gingival una vez al año permite detectar cambios de milímetros antes de que sean perceptibles a simple vista.

Cuándo hace falta tratamiento

Cuando la recesión ya está establecida, frenar la causa evita que empeore, pero no repone el tejido perdido. Si hay sensibilidad persistente, riesgo para la raíz o una demanda estética, la opción más predecible es un injerto de tejido conectivo: se toma un pequeño fragmento de tejido, habitualmente del paladar, y se cubre la raíz expuesta. Bien indicado, consigue una cobertura estable y una encía más gruesa y resistente a futuros traumas.

No todos los casos necesitan cirugía. En recesiones leves y ya estabilizadas, a veces basta con corregir la causa y mantener revisiones. La decisión depende de la exploración individual.

Preguntas frecuentes

¿Las encías retraídas vuelven a crecer solas?

No. El tejido perdido no se regenera de forma espontánea. Puede estabilizarse para que no avance más, y en casos indicados recuperarse con un injerto, pero no crece por sí solo.

Es una de las más comunes en pacientes con buena higiene, junto con la enfermedad periodontal, el bruxismo y el grosor de la encía de partida

Cuando la recesión compromete la raíz, causa sensibilidad persistente, sigue avanzando o afecta a la estética. Un injerto de tejido conectivo suele ser la opción más predecible.


 
 
 

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